Un presupuesto claro se hace en cuatro pasos: medir, dividir en partidas, poner precio y dejar por escrito las condiciones. Así el cliente entiende qué paga y tú evitas discusiones al final de la obra.
Guía orientativa para profesionales habilitados. No sustituye al texto vigente del REBT ni al criterio del instalador autorizado, que es quien responde de la instalación. Comprueba siempre la norma en el BOE y la normativa de tu comunidad autónoma.
Anota metros de línea, número de puntos de luz, tomas, mecanismos, estado del cuadro y recorrido de canalizaciones. Pregunta qué quiere el cliente y qué se queda como está.
Separa material (cable, tubo, mecanismos, protecciones) de mano de obra y de extras (ayudas de albañilería, boletín, legalización). Una partida por concepto, con unidad y cantidad.
Usa tus costes reales: precio de compra del material con su margen, tu tarifa horaria y el tiempo estimado. Guarda tus precios para reutilizarlos en próximos presupuestos.
Indica el IVA aplicable, el total, la fecha de validez, la forma de pago y qué queda fuera. Incluye tus datos de emisor y los del cliente.
El presupuesto es una oferta. La factura es otro documento con requisitos fiscales propios; ElectroIA no emite facturas.
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